Un sistema inmunitario poderoso es la clave para una buena salud.
Probablemente usted ha padecido un resfriado o influenza en algún momento. Los síntomas (fiebre, congestión, tos, dolor de garganta) se esparcen por oficinas, escuelas y hogares, no importa en qué lugar del mundo viva usted. Los resfriados y la influenza son causados por virus, que son la causa más común de enfermedad para la mayoría de las personas y son responsables de todo tipo de dolencias que afectan al organismo, desde resfriados hasta enfermedades más graves, a veces mortales.
Entonces, ¿cómo defenderse contra estos virus y otros elementos que pueden causar enfermedades? Dentro del organismo hay un mecanismo de protección increíble llamado sistema inmunitario. Está diseñado para defenderlo contra millones de bacterias, microbios, virus, toxinas y parásitos que adorarían invadir su organismo. El sistema inmunitario funciona a toda hora de miles de formas diferentes pero, a menos que usted esté enfermo, probablemente no piense mucho en él.
Todos los días usted entra en contacto con miles de gérmenes (bacterias y virus) en el aire que respira, los alimentos que ingiere y los objetos que toca. Es responsabilidad del sistema inmunitario defender el organismo contra infecciones y enfermedades, y los factores ambientales cada vez mayores del mundo actual. Por este motivo, es fácil comprender la importancia que tiene conservar y fortalecer este sistema.
Cómo funciona el Sistema Inmunitario
A veces un germen logra pasar por el sistema inmunitario y usted se resfría, se enferma de influenza o algo peor. El resfriado o la influenza son signos visibles de que el sistema inmunitario no ha logrado detener al germen. El hecho de que usted se recupere del resfriado o la influenza es un signo visible de que el sistema inmunitario pudo eliminar al invasor luego de conocerlo. Si el sistema inmunitario no hiciera nada, usted nunca se recuperaría de un resfriado o cualquier otra afección.
La capacidad del sistema inmunitario para proteger su organismo es tanto instintiva como adquirida; en otras palabras, combate las invasiones con respuestas innatas y adquiridas. Cada individuo nace con inmunidad innata, la capacidad del sistema inmunitario para reconocer invasores extraños en general. Junto con defensas pasivas como la piel, que funciona como primera línea de defensa, el ácido estomacal y la mucosidad, el sistema inmunitario innato también contiene mecanismos activos de respuesta inmunitaria como las células asesinas naturales o células NK. A1 igual que todos los agentes innatos de primer defensa, las células NK no requieren una exposición previa a un microbio infeccioso para poder actuar. Simplemente reconocen las células extrañas y se ponen a trabajar.
Desafortunadamente, incluso el sistema inmunitario más poderoso no puede contra todos los diversos microbios que enfrentamos diariamente. Aquí es donde entra en juego la inmunidad adquirida. Aprende nuevas capacidades y construye nuevas herramientas para enfrentar a los invasores microbiales que cada vez son más. Pero para que este sistema se adapte para atacar, primero debe reconocer una amenaza para poder construir las herramientas para luchar. No es casualidad que a veces no se sienta bien durante más de un par de días. La buena noticia es que una vez que el sistema inmunitario adquirido construye las herramientas para una infección específica, lo recuerda y está listo para el siguiente ataque.
Errores del sistema inmunitario
Hasta los sistemas más elegantes de la naturaleza pueden tener imperfecciones. También existen muchísimos tipos de afecciones humanas que surgen porque el sistema inmunitario funciona de formas inesperadas o incorrectas que causan problemas. Un tipo de error se denomina autoinmunidad. Si una persona tiene una enfermedad autoinmune, el sistema inmunitario ataca equivocadamente a las células, los tejidos y los órganos del organismo de esa persona, de la misma forma que atacaría a un germen en circunstancias normales.
Dos enfermedades comunes se deben a errores del sistema inmunitario. La diabetes juvenil se origina porque el sistema autoinmune ataca y elimina las células del páncreas que producen insulina. La artritis reumatoidea es consecuencia de que el sistema inmunitario ataque los tejidos dentro de las articulaciones. Otros desórdenes autoinmunes pueden ser: esclerosis múltiple, lupus y la enfermedad de Crohn.
Las alergias son otro tipo de error del sistema inmunitario. Por algún motivo, en las personas con alergias, el sistema inmunitario reacciona fuertemente frente a un alergeno que debería ser ignorado. El alergeno puede ser cierto alimento, o un cierto tipo de polen, o un cierto tipo de pelo de animal. Por ejemplo, una persona alérgica a cierto polen puede experimentar rinorrea, ojos llorosos, estornudos o incluso ronchas.
Antibióticos
Si bien los antibióticos y las vacunas están disponibles para ayudar a destruir los gérmenes que invaden el organismo, los antibióticos sólo son eficaces en el tratamiento de infecciones bacterianas. Tienen cero impacto en virus como resfriados, influenza, bronquitis u otras infecciones virales. Los científicos coinciden en que la mejor defensa del organismo es la prevención.
La importancia de la prevención de enfermedades a través de un sistema inmunitario más fuerte es evidente cuando se considera el uso incorrecto y el uso excesivo de los antibióticos. Desde los años 40, los científicos saben que cuanto más se use un antibiótico, con mayor rapidez se volverá inútil. Si bien la mayoría de las bacterias expuestas al fármaco mueren, las más aptas sobreviven y pasan los rasgos de supervivencia a sus descendentes. Con el uso continuo del antibiótico, los resistentes proliferan. También pareciera que a las bacterias que se han vuelto resistentes a un antibiótico les resulta más fácil desarrollar resistencia a otros.
Los Factores de Transferencia. Verdadera ayuda
Los factores de transferencia, una de las fuerzas más poderosas de la naturaleza para transferir y garantizar una buena salud, han ocupado un lugar en la vanguardia de la ciencia nutricional. En términos simples, los factores de transferencias son moléculas diminutas que transfieren información de inmunidad de una entidad a otra, como entre una madre y su niño cuando lo amamanta.
Con un respaldo que supera a cualquier vitamina, mineral o hierba conocida actualmente, los factores de transferencia informan a las células inmunitarias inocentes sobre un peligro posible o real del organismo junto con un plan de acción. Si bien la función más notable de estas moléculas inteligentes es acelerar la fase de reconocimiento de una infección para que la duración de la enfermedad sea mucho más corta, los factores de transferencia también tienen la capacidad de suprimir un sistema inmunitario hiperactivo. Promueven y equilibran el sistema según sea necesario.
Al aplicarlos en forma tópica, los factores de transferencia que respaldan el sistema inmunitario también ayudarán a iniciar importantes respuestas inmunitarias y nos protegerán de factores ambientales. Como los factores de transferencia ayudan a promover el sistema inmunitario y la salud general, ofrecen beneficios increíbles a personas con erupciones leves, sarpullidos u otros tipos de trastornos de la piel.
Las moléculas de factores de transferencia pueden compartirse en forma segura y eficaz. Sean transferidas de vacas a humanos o de gallinas a humanos, los factores de transferencia no son específicos a las especies. Las dos fuentes más abundantes y seguras de factores de transferencia provienen del calostro bovino y las yemas de huevo.
En algunas personas, el sistema inmunitario no está a la altura de los desafíos del medio ambiente actual. La contaminación, químicos tóxicos, nuevas cepas de infecciones virales, bacterianas y fúngicas más poderosas, incluso los fármacos que tomamos para eliminar infecciones; todo esto genera más estrés al sistema inmunitario. Entramos en contacto con todo tipo de agentes hostiles a los que las generaciones anteriores nunca fueron expuestas. Para empeorar las cosas, nuestros sistemas inmunitarios se vuelven menos eficaces con la edad. No es extraño que muchos de nosotros sintamos que debemos luchar más que nunca para conservar la salud. Realmente lo estamos haciendo.
Afortunadamente, usted puede fortalecer su cuerpo con complementación nutritiva de calidad para enriquecer el sistema inmunitario y ayudarlo a llevar una vida activa y vital. Asegúrese de que su cuerpo esté en buena forma para combatir y brindarle un futuro saludable.
La fuerza del sistema inmunitario: clave para una buena salud
En una era de resistencia antibiótica y enfermedades nuevas y de rápida propagación, preparar y respaldar un sistema inmunitario poderoso será crucial para conservar la salud a largo plazo.
A medida que envejecemos, la capacidad de nuestro sistema inmunitario para responder efectivamente a las amenazas y mantener bien el cuerpo disminuye drásticamente. El estrés, los malos hábitos alimenticios y otros factores ambientales ejercen una enorme presión en nuestros sistemas inmunitarios, y así se hace más y más difícil combatir a los patógenos del mundo.
La información de la Organización Mundial de la Salud sobre la resistencia a fármacos establece que las infecciones respiratorias, el VIH/SIDA, las enfermedades diarreicas, la tuberculosis y el paludismo son los principales factores de mortalidad entre las enfermedades infecciosas. Se ha observado una resistencia a fármacos de primera línea en todas estas enfermedades. En algunos casos, el nivel de resistencia ha forzado un cambio a agentes más caros de segunda o tercera línea. Cuando surja una resistencia a estos fármacos también, el mundo se quedará sin opciones de tratamiento.